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viernes, 20 de noviembre de 2015

LOS PIRAÑAS

Por  Percy  MEZA MARQUEZ

Un adolescente llamado el Chiki se fue a vivir a un pueblo joven. A él le gustaba jugar fútbol, era el segundo que llegó a vivir allí, porque ya estaban Ángelo que le decían "piraña".  Luego vino Dante que lo apodaban "mariscal". A Giovanni lo decían "Chino".  Ellos se conocieron saliendo a jugar a la calle. Se hicieron tan amigos que se tenían tanta confianza entre ellos. Si convirtieron en amigos por siempre.  Su forma de llamarse para salir a su barrio era chiflándose.

Al día siguiente  Chiki chifló  y dijo:
-Vamos al internet
-Ya vamos -Chino respondió

Y se fueron al internet.  Se quedaron hasta la noche y cuando salieron no tenían con qué pagar. Quisieron dejar empeñado un USB, pero la señora no quiso y los dejó, limpiando las cabinas. Luego, salieron rumbo a sus hogares, se encontramos con otro grupo de pirañas. No querían pegar pero ellos tuvieron miedo. Les ganaban por cantidad.Los insultaron de todo desde sacarse la madre hasta los animales y no pelearon.

Salieron ganando porque eran chibolos de  12 años y ellos de 13,14. Pero había una cosa ellos salieron más golpeados que ellos  Se  Fueron a sus casas.  Enojados, se desquitaron con una puerta tirándole piedras. Quedaron en salir a la piscina.

Al día siguiente en la piscina.  Chiki era el único que sabía nadar,  se divirtieron como cualquier otra persona. Saliendo   se fueron a una tienda a comprarse y mientras tanto Piraña estuvo sacándose una gaseosa y lo chapó la señora. Llamó al serenazgo y nos llevó a la comisaria.
-Para que sacas una gaseosa, sonso -dijo Chiki- por tu culpa nos van a llevar a la comisaria
-No podías pedir plata-le reprendió Chino-
-Piraña respondió es que tenía hambre

Y nos castigaron desde las 11 de la mañana hasta las 9 de la noche, sin comer, sin cenar. Los soltaron. Estuvieron tristes y sin comer. Al día siguiente, el barrio se convirtió en felicidad porque  llegó la navidad.  Estaban ansiosos y se  fueron de compras, regresaron y esperaron la natividad,   jurando que nunca más iban a hacer esas travesuras peligrosas.